Altzueta (Hernani): Marzo 10, 2016

Continuamos celebrando el XX aniversario de la III Sagardo Bira. Esta vez iremos a Altzueta a donde no acudimos desde 1996, veremos que tal le han sentado estos 20 años a la sidrería.

Asistentes: Karmele, Txenan, Mikel, Ana, Edu, Nesss

Previo

Tras un viaje desde Zaragoza en que Ana casi toca nieve con la palma de su mano por primera vez en su vida, poteo tranquilo en Hernani con lengua, redondo, rabo, morcilla, chorizo... pura dietética, descanso y quedada adelantada en el Puerto de Hernani a la que sólo acuden Mikel y Nesss para ver cómo el dedos-como-manos de Elorrabi tiene un ataque de ludopatía. Ello, tras un pote con tapa de oreja gratis en el bar nuevo de Katanga. Después del Shangai nos juntamos los andarines que vamos esquivando los tanques a 200 km/h que circulan en ambos sentidos en el barrio de Osiñaga. Edu y Nesss van con zapatillas blancas para hacer de reflectantes. Nesss provoca la guasa con la maravillosa linterna que llevó a Artola. Justo debajo del scalextric más caro del Gobierno Vasco está Altzueta. Edu insiste en que pongan de una vez trenes circulando por ahí, que se apeará saltando al tejado de la sidrería, a escasos metros debajo del viaducto.

Sidrería

Cocina a la entrada, comedor con 5 kupelas de madera y escaleras al mirador con mesas, puerta disimulada entre las kupelas 1 y 2 con acceso al grito de txotx del txotxero a la sala aparte de kupelas metálicas de hasta 30.000 litros, sala que tiene un recoveco al supuesto pasillo del minotauro, que resulta que da acceso a más kupelas metálicas de menor tamaño que las anteriores. Bueno, la verdad es que para llegar a la sala aparte primero se pasa por donde embotellan. Vamos, un lío de distribución. Edu se teme lo peor ante el aspecto modernista de la sidrería parecido a Zelaia. Destacan los recortables sobre la red Comette.

Al entrar, vemos la sidrería ocupada a medias. No así las perchas, por lo que dejamos chamarras y paraguas todos en la misma percha en una pared allí al fondo. Luego se llenó la sala de abajo de gente, a pesar de la hora temprana y ser jueves. Vista la proporción chica-chico, Nesss entra en bucle con el clásico "mal se nos tiene que dar", sobre todo al captar las miradas de las mozas de edad complicada. Los del coche tardan en llegar (cuando lo hacen, por primera vez en muchos años somos más de los que dijimos en la reserva), esperamos echando unos tragos al ritmo del seriote txotxero joven, quedando con la camarera en que les avisaremos cuando estemos tod@s. Hasta tres veces tenemos que responder que queremos mitad y mitad bakalao frito y en salsa medias; Edu destaca que necesitan comer más pescado azul. Por fin llegan Txenan y Karmele, justo cuando hacemos el primer txotx en la kupela 1.5. Edu y Ana comienzan a explorar el pasillo del minotauro lo que provoca que el txotxero, impertérrito, eche las cadenas de perro, no sabemos si para prohibir que entráramos o para impedir que saliera el minotauro. A las camareras les cuesta enterarse que ya estamos todos; "más pescado azul!", repite Edu.

En al apartado gastronómico, la esperada sopa de ajo de aperitivo en realidad resultó ser bacalao ajoarriero bebible en tarrina de cristal (valoramos el punto de originalidad), donde Nesss se las apaña para encontrar una espina. Luego una tortilla jugosísima bien amarilla (suponemos que con huevos de corral) rica- rica, muy buena, pero aunque grande se nos antojó un poco justa para 6 personas. Sobre el bakalao mitad y mitad, cazuela con tres tacos grandes en salsa (por cierto, con espinas per tutti esta vez), incluyendo corteza txurruscada, donde hacemos barquitos y arramblamos todos los bollitos de pan de nuestra mesa (tenemos que pedir extra), y otros tres tacos tirando a pequeños de bakalao frito con cebolla crujiente y pimientos verdes; desde luego no fue mitad y mitad, habiendo como el doble de bacalao en salsa que frito, lo que hace que los tradicionalistas eleven varias quejas. Siguieron dos txuletones ya cortados (mala señal, dijo Ana acertadamente), buenas pero sin gota de jugo y ambas dos con demasiada grasa; gran parte de la carne estaba en los huesos para deleite de los habituales roedores a los que se suma Txenan; no se acaba de pedir la tercera txuleta al no contar con la opinión de Edu por estar éste explorando los baños. Y de postre dos tipos de queso (con los triángulos presentados en doble cruzamiento), nueces, dulce de manzana, tejas, cigarros, y crema de nueces, probablemente el plato más completo en cuanto a tamaño de ración. En total, unos 178€ (casi, casi 30€ cada), que no estaria mal de precio si no fuera porque la ración no fue para nada abundante: 1 tortilla para 6, poco bacalao frito, 2 txuletas de 1,9 kg para 6 (318 gramos por cabeza, hueso y grasa incluida).

La sidra está muy buena, también en ese apartado nos recuerda (positivamente) a Zelaia, así que bebemos bastante. Edu destroza el chiste de Wenceslao que Karmele le pide que le cuente, mezclándolo con el del telegrama. En la mesa de al lado, una abuela no dejaba de jamar y sorprende a todos cuando sólo se levantó para hacer txotx. Nesss cae en la cuenta de que el señor mayor que lleva jarras de sidra a la cocina es el dueño, por lo que ponemos nuestro foco en él, siguiéndole dofuera. A veces abre kupelas, otras le dice al txotxero joven cuáles abrir y es quien abre kupelas tras el pasaje del minotauro. Edu acaba hablando con él en el rincón de la kupela 5 (la favorita de Edu y Ana) y felicitándole por la calidad de la sidra, y el txotxero le confiesa que efectivamente esa kupela tenía un tipo de manzana distinta. Por cierto que rellenamos el cartoncillo en que participamos en un sorteo de un coche o una estancia hotelera indicando cada uno la kupela que más le había gustado. En resumen, mucho ambiente para ser jueves.

Epílogo

Salimos temprano, para lo que solemos hacer. Pese a haber bebido bastante sidra, estamos frescos. Gracias al vehículo de los papis no volvemos andando a Hernani. Edu comprueba que las sillitas de niñas no son de su talla, y Wenceslao, por destrozarle el chiste, se venga de él destrozándole a su vez costillas, posaderas, y órganos; Ana, en clara comunión con Wenceslao, no ayuda saltando encima de él. Los padres vuelven con las hijas, y los demás vamos al Caserío. Dos cervezas y dos kalimotxos preparados (no de máquina) acompañan una gran sesión de dados al mentiroso. Nos retiramos prontito que algunos curran al día siguiente.